— Somos del mismo tipo de huérfanos entonces.
Concluyó.
Asentí con la cabeza y el resto del camino transcurrió prácticamente en silencio.
Habíamos vuelto al silencio fácil, ese que a veces surgía entre nosotros cuando la inspiración aparecía de pronto o necesitábamos concentrarnos en algo y se rompía con naturalidad unos minutos después.
Me di cuenta de que iba a extrañar esos silencios casi tanto como nuestras conversaciones en sí mismas.
Joder, lo iba a extrañar. Punto.
Reconocerlo dolía