Esa noche no dormí, me la pasé dando vueltas en la cama mientras hacía todo lo posible por no pensar en lo que significaba que me hubiera molestado tanto el que Leo estuviera de acuerdo en que saliera con Iván y en medio de mis desvaríos causados por la falta de sueño me pregunté si realmente sería tan mala idea aceptar su invitación.
Era cierto que pensar en èl ya no me provocaba ninguna emoción (a excepción de un poco de vergüenza por la forma en la que se enteró de que era mi crush), pero no