La sonrisa apareció incluso antes de que ella pudiera contenerla. Automática, tonta, sincera.
Malu, que ya observaba todo desde la puerta como si fuera una comentarista oficial del reality show “Vida Amorosa de Francine”, apuntó la cuchara hacia ella como si fuera un micrófono:
— Por lo visto, la fila avanzó, ¿no?
Francine intentó disimular, pero el intento fue patético.
— ¿Qué fila, niña? ¿Estás loca?
— Ajá, claro… Tú solo sonríes así cuando el crush te manda “buen día”. Si fuera una notificac