Mundo ficciónIniciar sesiónDorian acomodaba la corbata por tercera vez frente al espejo, la mandíbula rígida, los ojos fríos, intentando disimular el torbellino que se agitaba por dentro.
Separó tres trajes sobre la cama, pero no había duda: eligió el de corte impecable en azul marino, alineado milimétricamente a su cuerpo.
Tomó el estuche de te







