El resto de la semana de la moda pasó volando.
Entre racks llenos de prendas, staff gritando para organizar los bastidores y maquilladores exhaustos sosteniendo pinceles como si fueran espadas, Francine se sentía en casa.
—Estoy viviendo un sueño —comentó a una modelo a su lado mientras esperaban su turno para salir.
—Entonces disfrútalo, porque va a pasar tan rápido que ni lo vas a notar —respondió la otra, acomodando el tacón con un suspiro dramático.
Francine sonrió. Era verdad.
El ritmo era