Francine salió del baño vestida con un elegante traje de baño negro y un robe transparente que flotaba con cada paso.
—Voy a bajar un rato a la piscina —avisó, recogiendo el cabello en un moño improvisado—. ¿Vienes conmigo?
Dorian levantó la mirada del notebook, y el aire entre ellos pareció cambiar.
Por un instante, solo observó el contraste de la tela negra con su piel clara, la delicadeza de sus hombros, la forma despreocupada en que lo provocaba incluso sin intentarlo.
Una media sonrisa cur