Mundo de ficçãoIniciar sessãoDorian subió las escaleras de dos en dos, el corazón todavía acelerado.
Abrió la puerta del dormitorio. Vacío.
Por un instante, el pánico le atravesó el pecho. ¿Y si se había ido?
Pero su bolso seguía allí, abandonado sobre el sillón.







