El desfile no se detenía.
Apenas salían de la pasarela, las modelos eran arrastradas de nuevo al torbellino del backstage: cambios rápidos de vestuario, maquilladores retocando sombras y labiales en cuestión de segundos, costureras corriendo para ajustar un cierre que insistía en atascarse.
Francine, aún sin creer que estaba allí, fue guiada por Juliette hasta el siguiente perchero.
— Ahora te vas a poner este —dijo la estudiante con firmeza, sin dejar espacio para dudas.
En pocos minutos, Fran