162. ¡Es un mapa!
Penelope
El rugido de la bestia resuena en el aire, tan fuerte que siento como si mis huesos vibraran con el sonido.
Mis ojos no pueden apartarse de Bruno, tendido en el suelo, con la sangre manchando el verde brillante del bosque. Cada segundo que pasa es una agonía.
La criatura lo derribó antes de que pudiera reaccionar, y ahora lo único que puedo hacer es correr hacia él. Mi corazón late descontrolado en mi pecho, y siento como si el miedo me quemara desde adentro.
Siento mi respiración ace