199. Mi lugar seguro
Nicklaus
Estoy nervioso. No puedo negarlo.
Mis manos están sudorosas, y aunque trato de mantenerme quieto, no puedo evitar moverme ligeramente de un lado a otro. Blake, que está a mi lado como siempre, me lanza una mirada burlona, disfrutando de mi inquietud.
—No puedo creer lo nervioso que estás —dice, con una sonrisa socarrona—. Estás casandote con la madre de tus hijos y me veo en la obligación de decir que por segunda vez, no es como si no fuera a venir.
Lo miro de reojo, intentando mantener