139. No tenemos tiempo
Nicklaus
El crujido que se escucha desde fuera de la cabaña no me deja en paz. Mi instinto me dice que hay peligro, que algo no está bien. Me levanto de la mesa con la determinación de averiguar qué ocurre.
Sin embargo, justo cuando me dirijo hacia la puerta, esta se abre de golpe, y Bruno aparece en el umbral. La visión de sus manos cubiertas de sangre hace que todo mi cuerpo se tense.
—Debemos apurarnos —dice Bruno, su voz cargada de urgencia—. Hay algo que necesitan ver.
No pierdo tiempo en