Capítulo 185. Verdades a medias
El silencio en el ático continuaba expandiéndose, denso y asfixiante, como una niebla que amenazaba con devorar la calidez que minutos antes los había envuelto. Amara no apartaba los ojos de Aslan; conocía cada uno de sus gestos, la forma en que sus hombros se convertían en una muralla de piedra cuando intentaba protegerla de un peligro, o de una verdad demasiado turbia.
—Aslan, me estás exasperando —insistió Amara, dando un paso hacia él—. No me des la espalda. Te hice una pregunta. ¿Dónde est