Capítulo 123. La niñera
Dos días después, el ambiente en la residencia de Amara seguía siendo una mezcla de eficiencia forzada y tensión subterránea. El eco de las palabras de Maya sobre el compromiso aún vibraba en las paredes, pero el trabajo y la salud de Keziah no daban tregua.
Amara estaba de pie frente a la isla de la cocina, con el portátil abierto y varios planos digitales desplegados en la pantalla. Tenía el teléfono sujeto entre el hombro y la oreja mientras intentaba marcar una corrección en un render 3D.