Punto de vista de Aidan
Entré al despacho, Jax iba siguiéndome, en cuanto entramos, él cerró la puerta, y sin decir nada, caminó hacia el escritorio, sacó un sobre amarillo de su chamarra y lo arrojó encima.
—¿Qué es esto, Jax? —pregunté.
—Mis muchachos no perdieron de vista a Sun hoy —dijo Jax— pensé que se nos iba a escapar en el edificio Castellanos. Usó la salida de la cocina del restaurante para despistar a los dos escoltas de la entrada, pero teníamos otros dos cubriendo la calle trasera.