Punto de vista de Sienna
—Hicimos un trato —lloré, sintiendo cómo el pánico se apoderaba de mí.
—Los tratos cambian —me interrumpió, apretando mi brazo aún más fuerte— esto es solo el principio, Sienna. Vas a seguir sacando dinero para mí. Porque si no lo haces, voy y le entrego las fotos a tu queridísimo esposo.
—¡No tengo más dinero! ¡Me van a descubrir! —grité, llorando.
Con toda la fuerza que me dio la desesperación y la adrenalina, tiré de mi brazo, hasta zafarme de su agarre.
Me di la vue