Punto de vista de Sienna
Al otro día por la mañana, Aidan me observaba con el ceño fruncido, claramente de malas.
—No entiendo por qué se niegan a venir conmigo —gruñó— es solo una semana en Europa, Sun. Tenemos el jet privado a nuestra entera disposición. Podrían ir durmiendo cómodamente todo el maldito viaje.
Me crucé de brazos, intentando mantener la paciencia. La noticia del problema imprevisto con la filial en Alemania había llegado muy temprano por la mañana, y desde entonces, Aidan había