Punto de vista de Sienna
Bloqueé la pantalla del celular tan rápido que casi se me resbala de las manos, no quería que Maya se diera cuenta.
—Sienna, ¿estás bien? —se acercó a mí— leíste ese mensaje y te pusiste más blanca que una hoja de papel. Dime qué está pasando.
Tragué saliva y guardé el teléfono en el bolsillo de mi pantalón.
—No pasa nada, Maya, era solo un mensaje del banco —mentí, forzando una sonrisa — un cargo no reconocido, ya sabes cómo son los bancos.
—No me mientas —insistió ell