71• Mi hermano, Frank Clark.

Edgar nos dejó a Maggie y a mí en el jardín mientras terminaba de poner la mesa. Y el sol caía suavemente sobre la hierba. Maggie estaba sentada en una pequeña mesa de madera, concentradísima en su dibujo, con la lengua asomando apenas entre sus labios mientras coloreaba. Yo la observaba desde la banca, sonriendo sin poder evitarlo. Tenía una ternura tan transparente, tan luminosa, que se sentía como un pequeño copo de nieve… uno que nunca se derretía.

Cuando terminó, levantó la hoja con emoció
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