103• Ella es mi familia ahora.
Rupert se nos había unido hacía unos minutos, y para mi sorpresa, Edith estaba completamente fascinada con él. Reía con cada anécdota que Rupert contaba—seguramente exagerada—sobre su infancia o sobre “cierto desastre con pintura azul” que me involucraba. La abuela se tapaba la boca para no reír tan fuerte, y hasta le daba golpecitos cariñosos en el brazo, como si Rupert fuera uno de sus nietos.
Él, por supuesto, estaba encantado con la atención.
Lana, en cambio, no había sonreído ni una sola v