102• Está igual de loco por ti.
Me encontraba en la segunda planta, apoyada contra la baranda, dejando que la vista del salón de abajo se mezclara con mis pensamientos. Rupert hablaba a mi lado, y no pude evitar sentir una punzada de sorpresa al escuchar lo que me decía.
—Richard me dio las gracias por haberte llevado al médico —comentó, moviendo su vaso con una mezcla de sorpresa y diversión—. Si me dices que ese es el mismo Preece del hospital aquel día… no te creería. Ha cambiado demasiado.
Solté una pequeña sonrisa, una que no me salió del todo, pero aun así fue sincera.
—Es mejor de lo que podrías imaginar —respondí.
Y era la verdad… aunque en ese momento la idea misma me doliera.
Levanté la vista hacia el primer piso, hacia la multitud elegante repartida por la sala. Y ahí estaba él. Richard. Con una copa de algo dorado en la mano mientras hablaba con un par de invitados.
Entonces alzó la mirada.
Esa mirada.
Esa forma tan suya, tan intensa, de verme como si pudiera descifrar todo lo que escondía. Como si me co