104• Quédate conmigo.
Después de que la fiesta terminó, acompañé a Lana hasta su habitación. Había bebido más de lo normal, y aunque insistió en que estaba perfectamente, me quedé con ella el tiempo suficiente para asegurarme de que realmente estuviera bien.
Cuando por fin salí al pasillo, solo había un pensamiento apretándome el pecho: deseaba abrir la puerta de mi habitación y encontrar a Richard allí, esperándome. Necesitaba verlo. Necesitaba que la distancia entre nosotros se deshiciera de una vez. No soportaba