Narrado por Mia
El silencio de la noche en Amalfi era profundo, interrumpido solo por el murmullo rítmico del mar chocando contra los acantilados. En nuestra habitación, la penumbra era cálida, cargada del aroma a sándalo y la paz que deja una tormenta de emociones que finalmente ha encontrado su calma.
Me encontraba recostada de lado, trazando círculos lentos con la punta de mis dedos sobre el pecho desnudo de Liam. Sentía la vibración de su respiración pausada, la solidez de sus músculos y el