Narrado por Liam Donovan (64 años)
La villa de Amalfi vibraba. Si cerraba los ojos, el sonido de las risas, el chocar de las copas y el correteo de los nietos sobre el mármol me recordaba a una frecuencia de radio perfectamente sintonizada. Pero hoy, a mis sesenta y cuatro años, había decidido que mi guardia oficial había terminado.
—¡Papá! ¡Leo está intentando aplicar el código penal al reparto de la tarta y los niños van a empezar una revuelta! —gritó Emma, que a sus treinta y tantos lucía má