Narrado por Liam Donovan
Quince años.
Dicen que el tiempo es relativo, pero para un hombre que ha contado los segundos en el silencio de una guardia o el latido de un reloj antes de una detonación, el tiempo es una marca en la piel. Me miré en el espejo de la habitación mientras terminaba de ajustarme el nudo de la corbata. Ya no era aquel soldado de mirada gélida que solo veía el mundo en blanco y negro. Las arrugas en las comisuras de mis ojos no eran de cansancio, sino de las miles de veces