Narrado por Mia Blackwood
Despertar el primero (1ero) de enero debería estar prohibido por la Convención de Ginebra. Siento que una banda de música marcha dentro de mi cerebro y que mis globos oculares han sido sustituidos por brasas calientes. Pero lo peor no es la resaca física; es ese vacío negro en mi memoria justo después de la medianoche.
Recuerdo el vestido dorado. Recuerdo el club. Recuerdo haberme acercado a Liam con una intención… ¿de qué? Sé que le dije algo. Algo sobre un castigo. A