Narrado por María
Dimos varios traspiés por mi habitación entre risas divertidas. Me lo había pasado muy bien, él era todo un payaso. Me gustaba mucho.
- ¿Cuánto tiempo vas a quedarte? – preguntó de pronto. Me apoyé en el escritorio y le observé, ni siquiera había pensado en ello.
- ¿Cuánto tiempo puedo quedarme? – sonrió, divertido.
- Tengo responsabilidades aquí, pero ... me encanta que estés aquí – sonreí, sabía que era lo que quería decir – Por mí puedes quedarte toda la vida.
- Mi trabajo