*"Te presté mis líneas,*
*me prestaste tu voz.*
*Desde esa tarde, la escena ya no es mía."*
— V. R. Vance, *Aprender a llover*
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El sábado duró tres horas y me cambió el contrato: reescribimos el concepto entre los dos, con café caliente y sin pausas, y aprendí que trabajar con Julián era peligroso por una razón sencilla: él hacía mejores mis ideas, y peores mis certezas de que alguna vez podría irme de esa oficina.
El lunes duró dos horas y me cambió otra cosa.
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La reunión de