El sonido de las garras de Teodoro en la puerta, me informaron una sola cosa: necesita hacer sus necesidades. Suspire y me puse de pie para ir a abrirle descubriendo que Sergei no se encuentra vigilando como esperaba.
—Espera, Teo —pero era tarde, ni me escucho y solo corrió por el pasillo, lo empece a seguir y supongo que este utilizando sus sentidos me guia hasta las escaleras de caracol.
Lo sigo hacia la parte trasera de la mansión en donde me ocupo de abrirle la puerta corrediza de cristal