El agua tibia del jacuzzi relajaba mis músculos mientras me recostaba contra el pecho de Viktor, disfrutando de la tranquilidad de la tarde. Llevábamos cerca de una hora en la bañera de hidromasaje dentro de nuestra habitación, rodeados del vapor y el aroma de las velas aromáticas que había encendido antes de meternos.
—Malyshka, podríamos quedarnos aquí todo el día —murmuró Viktor en mi oído, su voz ronca y relajada.
Sonreí, jugando con sus dedos bajo el agua.
—¿Y quién te detiene?
—Tú, po