Habían pasado dos meses desde mi última visita con la Dra. Romanov. La última vez que estuve en su consultorio, me confirmó que estaba embarazada, pero Viktor y yo decidimos esperar hasta que llegara a los dos meses para empezar con los controles prenatales. Ahora que ese momento había llegado, me sentía emocionada… y algo nerviosa.
Viktor, como siempre, estaba un paso adelante. Se encargó de coordinar la cita con Romanov y de asegurarse de que todo estuviera perfectamente organizado. Me ayudó