De mi garganta empiezan a salir pequeños gemidos de placer, pero son muy diferentes a los que suelto cuando siento el agua caliente sobre mí o cuando como algo delicioso, estos se escuchan... extraños, es tan vergonzoso que me tapo la boca. Alessio levanta la mirada y se acerca a mí, apartando mi mano, me dice que me quiere escuchar gemir de placer, asiento con la cabeza, hasta ahora me doy cuenta de que tengo la respiración bastante agitada.
Los labios del Alfa se posan sobre mi cuello, besa c