—Tranquila Ginebra, vas a hacerlo bien, no tienes por qué ponerte nerviosa— Ríe entre dientes. —Ahora, terminemos de desayunar, que la comida se enfría.
Seguimos comiendo tranquilamente, yo todavía sigo emocionada por todo lo que voy a hacer la próxima semana, es mucho entusiasmo que desborda de mí y no dejo de sonreír, de la emoción, he dejado de comer y solo contemplo a la nada.
—Ginebra.
Su voz me saca de mi trance y sigo comiendo tranquilamente, pero algunas cosas no salen de mi cabeza y un