~Dominic~
El dolor de mi herida ya no se comparaba con lo que estaba viendo en ella. Estaba sufriendo demasiado, y lo peor de todo es que yo no podía sentirlo.
Me mantengo a su lado acariciando sus brazos, apartando el cabello mojado de su cuello, que ya no es por agua, sino por sudor.
Sus labios están pálidos, su piel erizada y enrojecida, y los dedos de sus pies se encorvan tratando de reprimir algo que su cuerpo apenas puede soportar.
—Shhh, está bien, sigo aquí— le dije para que supiera