Adrián estaba completamente seguro de sí mismo.
Por su parte, Lorena no sentía que hubiera cambiado mucho. Excepto por las náuseas que tuvo la mañana anterior, no había tenido ninguna molestia.
Incluso esa misma mañana, tenía buen apetito.
Si no fuera porque el resultado del examen lo confirmaba, le habría costado creer que estaba embarazada.
—¿Le contaste a Marina que estoy embarazada? —preguntó Lorena, mirándolo con calma.
—Mientras vayas a hacerte los chequeos médicos, no se lo diré a Marina