—Sí, está bastante delicioso —dijo César mientras le daba un bocado.
—¿No te acuerdas de que antes no te gustaba cocinar? —preguntó de repente, recordando algo.
—César, ya dijiste que eso era antes. En estos tres años, sobreviviendo como podía en Estados Unidos… con el tiempo, aprendí de todo —respondió Teresa, pero su voz comenzó a quebrarse, esforzándose por contener las lágrimas en sus ojos.
Al recordar cómo, hace tres años, su descuido había causado la desaparición de Teresa, obligándola a v