Lorena no recibió ninguna respuesta. Los embriones aún eran muy pequeños.
Registró su cita, programó el aborto, y la enfermera, eficiente, gestionó todo rápidamente.
La intervención quedó agendada para las tres de la tarde. Debía permanecer en ayunas.
Adrián, quien la acompañaba, decidió que él tampoco comería.
Al ver que aún faltaban varias horas para la cita y que no podían comer, pensó en llevar a Lorena al carro para descansar un poco.
Mientras salían por la entrada principal del hospital, s