—¿Todavía no ha salido?
—No te angusties, ya revisé el vídeo con calma. No parece que tenga heridas graves en los brazos o las piernas. Ella es muy suertuda, no le va a pasar nada. Pero puedes quedarte ahí esperando si prefieres —dijo Álvaro con voz tranquila.
Era raro que Álvaro, que siempre discutía con Marina, fuera ahora el que la calmara.
—Tía, ¿ya llegaste al hospital? ¿Viste a mi mamíta? —Andi y Orión le jalaban la camisa a Álvaro, gritando al teléfono. Los dos niños estaban súper preocup