César no se atrevió a molestarlas más, y no le mencionó el tema de la herencia que Rowan dejó a su tataranieto.
Después de dejar de tocar temas sensibles, ambos continuaron comiendo y bebiendo, y la atmósfera se volvió más tranquila. César de vez en cuando sacaba algún tema para hablar con Perla, aunque solo una pequeña parte de sus comentarios recibía respuesta, lo que era suficiente para hacerle sentir una satisfacción.
—¿Cómo va la preparación para la exposición de arte? Vi que será mañana te