Andi estaba tirado junto a la puerta entreabierta, moviendo el trasero de un lado a otro de lo inquieto que estaba. Hace un rato había vuelto a mirar y vio que los adultos iban al comedor. Cerró la puerta y se dejó caer al piso junto a su hermano.
—Si él ya se casó con la tía, ¿eso quiere decir que ahora sí podemos ir a visitar al señor César? El tío Ricardo y el señor César se llevan súper bien, son panas. ¡Y mami y la tía son uña y mugre, son el dúo perfecto! —dijo Andi emocionado, ya diciendo