—Si no pido disculpas, ¿qué vas a hacer, pegarme? —Marina movió un poco las muñecas, y en sus ojos se veía la rabia. Hacía mucho que no peleaba con nadie, ya casi no podía esperar para derribar a esos tipos.
Ella no era una mujer débil ni indefensa. Celeste la había entrenado en artes marciales desde pequeña.
—Lo que le hiciste a Josie, yo lo haré...
Antes de que terminara de hablar, Ricardo dio un paso al frente y se plantó frente a Dylan, mirándolo con una calma tensa y un tono sombrío:
—¿Qué