César colgó y se quedó mirando triste la pantalla. Aún no sabía que lo habían bloqueado. No se animaba a llamarla desde su número normal. Tenía miedo de que no le contestara.
Desde que salió de la fiesta y volvió al conjunto Los Prados, no había dejado de pensar en cómo hablarle.
Se había equivocado en casa de los Piccolo. Estaba demasiado alterado. No debió besarla apenas la vio. Fue su error, y estaba dispuesto a arreglarlo. Si no, ella lo odiaría para siempre.
Su corazón latía con fuerza.