—Esta vez, invitaron a Perla a la exposición de arte en Playa Escondida. Dicen que es una mujer muy hermosa —dijo Rodrigo, con los ojos brillando de emoción. Mientras más hablaba del tema, más entusiasmo se le veía.
—No es como esos artistas viejos y canosos. Ella es joven y talentosa. Ojalá pueda invitarla a cenar.
Se rio un poco, claramente encantado con la idea.
—Si lograra que fuera mi novia, sería aún mejor —añadió, soñando en grande. A Rodrigo siempre le habían gustado las mujeres co