Selena puso el archivo sobre la mesa y no se fue, sino que preguntó:
—Director, ¿vas a una cita a ciegas?
Ricardo la miró.
—No fue mi intención espiarte, pero tu voz sonaba tan emocionada que, sin querer, lo escuché —explicó Selena rápido, mirando hacia abajo.
Hubo una pausa corta.
Él admitió:
—Sí, tengo una cita.
—¿Y? ¿Eso como con quién? —preguntó Selena, parpadeando con un tono algo nervioso.
—Bueno, ya puedes salir —respondió Ricardo casi al mismo tiempo, sin escuchar bien lo