Él no le dio explicaciones, y Teresa pues tampoco pues le hizo mayores preguntas.
Ambos sabían lo que había pasado; para ella, solo importaba que César la eligiera a ella.
Durante esos días, César estuvo casi todo el tiempo pegado como un chicle a Teresa. Excepto por los momentos en los que debía atender asuntos de trabajo y las horas de descanso, pasaron casi todo el tiempo juntos.
Sin embargo, había algo que inquietaba a Teresa.
En esos días, no habían avanzado mucho en su relación, no como el