—Entonces, déjame pues ayudarte a organizarlo. —Teresa estaba muy contenta.
—Ok—César respondió indiferentemente.
Sentía cierta repulsión, no estaba acostumbrado a dejar que alguien organizara su ropa, pero temía que, si lo decía, Teresa pensara demasiado al respecto, así que mejor que lo haga ella.
Solo eran unas cuantas prendas de ropa.
Cuando terminó de empacar la maleta de César, Ricardo también llegó con su propia maleta para ver a César.
Los tres se fueron juntos.
En el camino.
Ricardo no