—Bueno. —respondió César. En verdad quería comprar una pintura para colgarla en la villa. Así, cuando el espíritu de Lorena regresara a casa, podría apreciar algo bonito.
Al mencionar a Lorena, no pudo evitar pensar en Marina, y el ambiente entre los dos se volvió un poco tenso.
Al final, los dos se fueron, y fue entonces cuando Perla salió con tacones altos y un traje elegante desde atrás.
¿Van a participar en la subasta?
¿No será que tendrán que verla a ella…?
Rápidamente pensó, sac