Marina no escuchó lo que dijeron en de la habitación, pero al ver que Lorena salió, corrió detrás de ella.
Conociendo su carácter, era poco probable que Lorena se hubiera disculpado con una mala mujer como Teresa.
De golpe, se cerró la puerta.
César, en lugar de Lorena, se disculpó con Teresa:
—Lo siento mucho, al parecer no la he educado bien. Te pido disculpas de parte de mí y por ella.
Teresa sonrió y fue humilde.
—César, de verdad no te culpo. Solo anhelo que tú y Lorena estén bien. Eso me h