Lorena no entendía.
— Pues como amigo, también eres todo buena onda.
Lo trató como solo un amigo.
Al escuchar esas palabras, César se sintió frustrado. Dio vueltas en la cama toda la noche sin poder dormir bien, soñando con ese asunto.
A la mañana siguiente, Lorena durmió hasta pasadas las ocho. Al despertar, no encontró a César a su lado y pensó que ya se había ido a trabajar. Se levantó, se lavó y desayuno tranquila.
En la sala de reuniones del equipo de proyectos especiales, Teresa se sentó