Marina llegó al hospital y, al abrir la puerta, se quedó pasmada y sin palabras. ¿Por qué carajos estaba Lorena allí?
—¿Marina? —Lorena también se sorprendió.
—¿Ustedes dos se conocen? —preguntó Álvaro.
—Claro que nos conocemos —Lorena asintió—, nos conocemos. Somos buenas amigas.
—¿Entonces ustedes son también buenas amigas? —Álvaro dijo apretando los dientes, mientras miraba a Marina con una expresión de indignación en su rostro juvenil.
Marina forzó una risa nerviosa, hizo un gesto como si qu