—¡César y Ricardo! —Adrían saludó con entusiasmo.
—Es Adrían Fuentes, ¿no? —respondió Ricardo.
César asintió con la cabeza, como saludo.
Lorena mostró sorpresa en sus ojos y miró al joven. ¿Cómo es que ellos se conocían?
Ricardo se adelantó a resolver su duda.
—Las familias Meyer, Balan y Fuentes son bastante conocidas en Playa Escondida, siempre hemos tenido buen contacto.
Lorena lo entendió al instante: hijos de familias ricas. No era de extrañar que alguien como él se atreviera a conducir un